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  • Según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), el 30 % de los jóvenes de 18 a 24 años ni estudia ni trabaja, cifra que se mantiene estable hace más de una década.
  • Factores como la deserción escolar, la precariedad del mercado laboral, la falta de oportunidades de formación y la desigualdad socioeconómica profundizan este fenómeno.
  • En muchos casos, los jóvenes afectados alternan empleos temporales, tareas domésticas o de cuidado en sus hogares, lo que dificulta la continuidad educativa o la inserción formal en el trabajo.
  • Los expertos advierten que la persistencia de esta situación puede tener efectos negativos a largo plazo: reducción de ingresos futuros, imposibilidad de emancipación, exclusión social y ampliación de la inequidad generacional.
  • Frente a este panorama, suelen recomendarse políticas públicas que promuevan la educación técnica, formación profesional accesible, capacitación en habilidades demandadas por el mercado, y programas de empleo juvenil e inclusión social.
Autor: lsantander