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Cada 7 de noviembre, la Argentina rinde homenaje a quienes hacen circular los diarios y revistas impresas: los canillitas.
La jornada, establecida hace más de siete décadas, reconoce la labor de los vendedores y distribuidores de prensa, protagonistas silenciosos que durante generaciones hicieron posible el vínculo entre la prensa y los lectores.

El descanso del Día del Canillita fue oficializado en 1947 por el Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas de la Ciudad de Buenos Aires (Sivendia), y posteriormente adoptado en todo el país. Desde entonces, los trabajadores del gremio gozan de una jornada no laborable para celebrar una profesión clave en la historia del periodismo argentino.

De Rosario a Buenos Aires: los primeros vendedores

El oficio de vendedor de diarios tiene sus raíces en el siglo XIX. En 1868, el senador y escritor Lisandro de la Torre fundó el diario La República en Rosario y, para promoverlo, implementó una práctica inspirada en Nueva York: los newsboys, jóvenes que recorrían las calles ofreciendo ejemplares al grito de promoción.

Hasta ese momento, los periódicos se distribuían por suscripción o correo, un sistema lento y costoso. Aquella modalidad de venta callejera revolucionó la difusión de las noticias y transformó al canillita en un símbolo urbano, con su voz inconfundible y los diarios bajo el brazo.

Un nombre nacido del teatro

El término “canillita” se popularizó gracias al dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, quien en 1902 estrenó en Montevideo su obra Canillita, inspirada en la vida de un joven vendedor de diarios que ayudaba a su familia.

El protagonista era flaco y de piernas largas, por lo que lo apodaban “canillita”. La pieza se presentó en Buenos Aires al año siguiente y fue un éxito popular.
Desde entonces, el apodo pasó a designar a todos los vendedores de diarios del país.

Florencio Sánchez, además de dramaturgo, fue periodista, y conocía de cerca la realidad de esos jóvenes trabajadores. Su obra no solo bautizó una profesión, sino que también humanizó a quienes hacían posible que la información llegara al pueblo.

Un homenaje que perdura

Sánchez murió el 7 de noviembre de 1910 en Milán, Italia, víctima de tuberculosis. En su memoria, esa fecha fue elegida como el Día del Canillita, reconociendo su aporte cultural y la figura que inmortalizó en su obra.

Durante gran parte del siglo XX, los canillitas fueron parte esencial de la vida cotidiana: el saludo matutino, las noticias frescas, el comentario del día.
Con la llegada de los kioscos fijos, las revistas especializadas y luego la era digital, el oficio cambió, pero el símbolo y la entrega siguen intactos.

Crónica, la voz de Comodoro que sigue en papel

En Comodoro Rivadavia, el diario Crónica representa desde 1962 una de las historias más emblemáticas del periodismo patagónico.
Fundado por Diego Joaquín Zamit, con el compromiso de informar al pueblo, Crónica se convirtió en el medio de mayor distribución de la región, acompañando los grandes momentos de la ciudad, sus luchas y transformaciones.

A más de seis décadas de su nacimiento, mantiene viva su edición en papel, honrando el trabajo diario de los canillitas que, cada madrugada, recorren los barrios para que el diario llegue a las manos de sus lectores.
Crónica no solo narra la actualidad de Comodoro, Chubut y la Patagonia, sino que también dignifica la tarea de los canillitas, eslabón fundamental en la cadena informativa local.

El papel que sigue en pie

Aunque hoy las ediciones digitales hayan transformado el modo de informarse, el Día del Canillita recuerda la importancia del periodismo impreso y de quienes, bajo sol o lluvia, llevaron las noticias a cada hogar.

Esta jornada no solo conmemora un oficio, sino también una tradición cultural profundamente ligada a la historia del país.
En cada ejemplar vendido y en cada esquina recorrida, los canillitas fueron —y siguen siendo— los verdaderos portavoces del pueblo argentino.

Autor: lsantander